Nuestra Historia
John Harris, 1906-1921
Ronda ya había recibido la visita de colportores como Manuel Carrasco, pero la historia cambió de verdad en 1906, cuando el galés John Harris se adentró en la sierra decidido a quedarse en “la ciudad soñada”.
No lo tuvo nada fácil. Le costó muchísimo conseguir un alquiler, pero al final lo logró y pudo traer a su familia. Sin embargo, la tranquilidad duró poco: apenas una semana después de la llegada de Margaret y los niños, en marzo de 1907, empezaron las amenazas. Pintadas en su casa, mensajes intimidatorios… e incluso dos bombas. Uno de esos ataques llegó a aparecer en el periódico El País.
Aun así, no se rindieron. Su día a día se repartía entre reuniones en su propia casa y salir a compartir su fe por las calles de Ronda y los caminos que llevaban a los pueblos cercanos, muchas veces acompañados de su inseparable burro.
La familia Harris permaneció en Ronda hasta 1921, cuando John enfermó gravemente y tuvo que regresar a su país, donde finalmente falleció.
A pesar de todo lo vivido, dejó una frase que sigue inspirando hoy:
“Dios nos dio el valor para continuar con la obra a la que Él nos había llamado.”

Mabel Bax y George Thomas 1930-1936
Fue en 1932, cuando una misionera de las Asambleas de Dios de Estados Unidos llega a Ronda con una misión clara. Sabía que en la ciudad había un grupo de creyentes sin pastor, y eso le tocó el corazón. Así que, con mucha fe y mucho trabajo, Mabel (que así se llamaba) se puso manos a la obra: buscó un local para la iglesia y soñaba con crear un seminario para formar a líderes españoles.
¡Y el milagro ocurrió! El 1 de mayo de 1932, en Ronda, se abría la primera iglesia de las Asambleas de Dios de toda España. Mabel cuenta como acondicionaron un garaje, que fue alquilado al hijo del alcalde. Abrieron una gran ventana y al estar a pie de calle era muy accesible. incluso gente que venía de visita se sorprendía que en España pudiera haber una Iglesia de estas condiciones en esa época. Poco después, llegaron los hermanos Thomas, procedentes de la Iglesia Elim ¡eran unos ingleses que Mabel había conocido en un seminario en Estados Unidos! Fueron un apoyo increíble para ella. En esta época se realizaron bautizos e incluso hay personas que recibieron el bautismo en el Espíritu Santo.
La comunidad creció, hubo bautismos y todo iba viento en popa hasta que, de repente, estalló la Guerra Civil Española. Tuvieron que salir del país, pero no sin antes hacer algo muy inteligente: dejaron una lista con los nombres, trabajos y direcciones de todos los hermanos de la iglesia. ¡Así, la fe y la comunidad no se perderían!

Mabel Bax, primera misionera de las Asambleas de Dios en España. (1932)
Roman y Carmen Perruc 1950-1952
El Señor oyó el clamor de los creyentes en Ronda, y puso la carga en el corazón de hombres como Hugo Jeter y Manuel Lamas, quienes asumieron la misión de encontrar al grupo de creyentes pentecostales que permanecía en la ciudad. Jeter, superintendente de las Asambleas de Dios en Cuba, ya conocía la existencia de estos hermanos a través de la revista La Antorcha.
En 1949, durante un viaje a Londres, se encontró con George Thomas, quien le habló de la obra en Ronda antes de la guerra y le proporcionó un valioso listado con nombres, direcciones y oficios de los creyentes. Aquella información sería clave.
Más tarde, al llegar a La Coruña para visitar a los hermanos Lamas, pastores en la ciudad, estos le animaron a prolongar su estancia. Fue entonces cuando Manuel Lamas tomó una decisión firme: viajar personalmente a Ronda para buscar a aquel grupo. Sus propias palabras reflejan el impacto de aquel encuentro:
“En julio tuve el placer de visitar a estos hermanos en Ronda, que permanecen fieles al Señor, aun cuando no tienen quien les predique desde que comenzó la guerra aquí.”
Mientras tanto, Román y Carmita colaboraban en la obra en La Coruña. Al conocer la situación de aquellos creyentes sin pastor, sintieron con claridad el llamado a servir en Ronda. No fue un camino fácil: su casa fue apedreada y los cristales destrozados. Incluso en el primer culto celebrado en su hogar, la Guardia Civil irrumpió y les prohibió continuar reuniéndose sin autorización.
Sin embargo, la historia no terminó ahí. Dios abrió camino, y pronto obtuvieron el permiso necesario, aunque tuvieron que mudarse de vivienda para conseguirlo. A pesar de las dificultades, la obra crecía: nuevas personas se añadían, muchos eran bautizados en el Espíritu Santo y se producían sanidades que fortalecían la fe de la comunidad.
Los Perruc permanecieron en Ronda hasta 1952. Finalmente, conscientes de su llamado evangelístico, solicitaron al hermano Lamas el envío de un pastor que pudiera continuar consolidando la iglesia que, contra toda oposición, ya estaba echando raíces firmes.
Roy y Adela Dalton 1951-1968
El hermano Roy no dudó en responder a la llamada de ayuda de los Perruc. En septiembre de 1951 llegó a Ronda con una visión clara y un corazón dispuesto.
Traía consigo dos grandes propósitos: establecer un lugar digno donde celebrar los cultos y poner en marcha un instituto bíblico formal que formara a futuros obreros. A su lado, Adela también abrazaba su propia misión: impulsar el ministerio de mujeres y fortalecer la escuela dominical.
El comienzo no fue fácil, pero sí profundamente fructífero. En tan solo dos años, 110 personas fueron bautizadas en las aguas. Roy y Adela se entregaban por completo a la obra, haciendo prácticamente de todo… salvo evangelismo radiofónico, ya que no contaban con los permisos necesarios.
En 1955 llegó el cumplimiento del primero de sus grandes anhelos. Se adquirió una granja con tres edificaciones, que pasaría a llamarse Betania. Era un lugar que requería mucho trabajo, pero también estaba lleno de posibilidades. La compra fue posible gracias a los diezmos de los hermanos, los ahorros de los Dalton, una ofrenda especial y un pequeño préstamo de las Asambleas de Dios de Estados Unidos. En apenas año y medio, todo quedó completamente pagado. Dios había obrado el milagro de principio a fin.
Sin embargo, el sueño de Roy iba más allá. Su segundo gran propósito era el establecimiento de un instituto bíblico formal. Para ello, decidió adquirir otra propiedad en el centro de Ronda, destinando Betania a este fin. Finalmente, en septiembre de 1968, el Instituto Bíblico fue inaugurado.
Roy no llegó a verlo hecho realidad: falleció en junio de ese mismo año. Aun así, dejó todo preparado, sembrando una obra que permitiría a hombres y mujeres formarse para el ministerio durante generaciones.
El Instituto Bíblico permaneció en Ronda durante tres años. Posteriormente fue trasladado a Madrid, luego a Azuqueca de Henares y, en la actualidad, se encuentra en La Carlota. Hoy cuenta con reconocimiento civil y es conocido como la Facultad de Teología de las Asambleas de Dios, testimonio vivo del legado y la visión que un día comenzaron en Ronda.
Manuel y Mª Isabel
1972- 1989; 1997-2000
En 1972, Manuel Bernal, natural de Rota y formado en el Instituto Bíblico durante su etapa en Ronda, asumió el pastorado de la Iglesia junto a María Isabel Bravo. Con valentía y compromiso, ambos recogieron el testigo de una obra ya iniciada, dispuestos a seguir edificando sobre un fundamento de fe.
Aquellos años estuvieron marcados por un fuerte impulso evangelístico. Equipos llegados desde Estados Unidos y Suecia se unían con entusiasmo para anunciar las Buenas Nuevas, aportando ánimo y renovación espiritual a la congregación. La vida de la iglesia florecía en medio de bautizos, bodas, la escuela dominical y las reuniones de mujeres, que continuaban siendo pilares fundamentales.
El traslado al centro de la ciudad supuso también un tiempo de prueba, enfrentándose a una mayor oposición por parte de algunos vecinos. Sin embargo, lejos de desanimarse, los hermanos permanecieron firmes, demostrando unidad y perseverancia en medio de las dificultades.
Manuel y María Isabel se distinguieron por su disponibilidad constante y su corazón dispuesto a servir, siendo ejemplo de fidelidad y entrega en todo momento.
Kevin y Karen 1989-1993
Los misioneros Prevost trabajaron duro estableciendo Escuela Bíblica de Vacaciones, tuvieron un énfasis especial con el ministerio infantil.
Durante su estancia aquí se pudo reformar el piso pastoral que se encuentra encima de la Iglesia. Los hermanos trabajaron mucho en áreas de evangelismo y formación a nuevos creyentes.
Juan A. y María 1993-1994
Tras graduarse en el Seminario Bíblico, Juan Antonio y María se hicieron cargo de la Iglesia de Ronda durante un breve espacio de tiempo.
Tomás y Moreiba 1994-1997
Tomas y Moreiba Santamarta llegan a Ronda desde Madrid y están tres años trabajando en la Iglesia. Se realiza una labor evangelística en diferentes pueblos de la Serranía.
También se inicia un ministerio en la Radio con un programa semanal.
La Escuela Dominical toma un nuevo impulso y la iglesia crece. Más tarde la familia se marcharía a Madrid a la iglesia que pastorean en la actualidad Nueva Vida.
Sidiney y María 2000-2004
Sidiney y María toman el relevo. Se establece un punto de misión en el pueblo de Benarrabá. Y se consolida la Escuela Dominical.
También se realizan trabajos de evangelismo y formación.
Miguel A. y Marisa 2004-2009
En el año 2004 procedentes de México Miguel Ángel y Marisa asumen el pastorado de la Iglesia. Se sigue trabajando en algunos pueblos de la Serranía.
Todos los pastores y misioneros que han pasado por aquí respondieron al llamado con valentía y humildad, y entregaron sus vidas al servicio del Señor y de Su pueblo. Su labor ha sido esencial para el crecimiento espiritual de esta congregación, guiando con la Palabra, enseñando con sabiduría y pastoreando con amor.
Fueron fieles en los momentos difíciles: cuando las circunstancias eran adversas, cuando el cansancio o las pruebas se hacían presentes, permanecieron firmes, confiando en Dios y animando a la iglesia a seguir adelante.
Con sus vidas han sembrado esperanza, han edificado corazones y han dejado un legado que sigue dando fruto.
Ezequiel y Mamen desde 2009
Y desde el año 2009, nuestro pastores Ezequiel y Mamen se hacen cargo de la iglesia, continuando con el legado, pasado generación tras generación y confiando en las promesas del Señor.
“La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera” Hageo 2:9




