Santiago 2

Este capítulo tiene dos partes muy claras. La primera, del 1 al 13 habla de no hacer acepción de personas,  de tratar igual a la gente rica y a la pobre. El versículo 4 dice que si hacemos distinciones entre nosotros mismos, venimos a ser jueces ⚖ con malos pensamientos. Los versículos 12 y 13 dicen: Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad. Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio. Santiago nos llama a mirar más allá de la apariencia y mirar con los ojos de Dios, a amar en lugar de juzgar , aun cuando es mucho más difícil amar que juzgar.
La segunda parte de este capítulo, versículos del 14 al 26 es muy conocida. Aquí Santiago habla de la fe que no tiene obras es una fe muerta. Las obras y la fe no son dos entes independientes, sino que la fe verdadera ha de estar acompañada de obras. Las obras deben ser un resultado de nuestra fe, es decir, el fruto de nuestra fe. No hacemos obras para ser salvos, hacemos obras porque somos salvos.
Que el Señor nos ayude a vivir nuestro cristianismo de una forma práctica, que podamos amar con misericordia a los demás en lugar de juzgarles, y que nuestras obras sean el resultado de nuestra fe en el Señor.
Ezequiel Bernal
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