Hechos 4

Un hombre fue sanado de su cojera. Esto impresiona a muchos. Pero cuando detuvieron a Pedro y a Juan, ese no fue el motivo. Estaban resentidos de que enseñasen y anunciasen la resurrección en Cristo Jesús, que 5.000 sin contar mujeres y niños, se decidieron por Jesús, Rescatados de la religiosidad, del poder del engaño, del enemigo. El enemigo quiere detener esta obra infundiendo temor con sus amenazas, con su poder. Quiere que abandones. La respuesta del cristianó debe ser: reafirmarse confesando la fe y el poder de Dios en Cristo, gritar ¡voy a obedecer a Dios, me libre o no del fuego de la prueba!, como dijo Daniel en el horno. Lleva tu lucha, tu carga. a la congregación y al clamar contra las asechanzas del enemigo, el Espíritu Santo impartirá poder para seguir adelante creciendo en fe y la obra de Cristo. Dios derramara de su poder y su gracia para continuar. Tendrás la victoria. Y tu llamado no caerá a tierra. La obra de Dios no puede ser detenida. Nada ni nadie la puede parar. Antes, en todas estas luchas somos más que vencedores en Cristo Jesús, por su sangre y por el poder del Espíritu Santo.

OBEDECE A DIOS ANTES QUÉ A LOS HOMBRES. NO TEMAS LAS AMENAZAS DEL ENEMIGO.

Moisés FR

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