Hechos 26

Estimados hermanos/as después de haber sido yo animada (lo necesitaba tanto) y haber oído que todo el trabajo para el Señor es eterno; dar de comer a otros, orar por otros, eso es lo que me llevo a gozarme. Quiero transmitiros que la lectura de los Hechos Dios la ha utilizado para tocar mi corazón, he quedado asombrada por el mover del Espíritu Santo a través de la vida de San Pablo y de los demás. Su entrega, su dedicación a Dios, su valentía para predicar el evangelio en cualquier lugar, en cualquier situación, es un ejemplo para nosotros que queremos seguir a Dios, que queremos hacer su voluntad.
Me toca que nada más tener ese encuentro personal con Dios, ese encuentro hace que se comience a predicar el Evangelio. Como nosotros cuando lo recibimos en nuestro corazón y supimos que Dios era real, y comprobamos el gozo y la paz que Él daba, así despertamos de estar muertos espiritualmente.  Algo que también me llama la atención es que cuando les decía que se arrepintieran, y se convirtieran a Dios, esto era haciendo obras dignas de arrepentimiento.
  Vemos la mano de Dios protegiendo a sus siervos, protegiéndolos de los peligros, de que lo quisieran matar. Pablo daba testimonio a pequeños y a grandes y por esa causa se encontraba dando testimonio al rey Agripa, que llegó a decir: “por poco me persuades a ser cristiano”.
                                   María Ángeles.  C.V .
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