Hechos 25

En  este capítulo vemos como Pablo seguía defendiéndose de los que le acusaban   cuando él lo único que hacía era predicar de Cristo y de Cristo resucitado. Como sus perseguidores  tenían pocas esperanzas de convencer a un gobernador romano de que lo que Pablo hacía era digno de muerte, hicieron una conspiración para matarlo. Pero Dios desbarato sus planes y no pudieron hacer nada contra él. En el v 11 Pablo deja bien claro de que si había hecho algo que mereciera la muerte,  estaba dispuesto a morir.
 Como sabía que si Festo le entregaba a los judíos le entregaba a una muerte segura, apeló a Cesar, porque al ser romano tenía derecho a ser juzgado por él. Además  quería llegar a Roma y apelando a Cesar podía llegar siendo protegido todo el camino por los soldados.
Pablo ante Agripa y Berenice .El rey Agripa era Herodes Agripa  II. Este era biznieto de Herodes que mandó matar a los niños cuando quiso acabar con Jesús y tenía los mismos malos pensamientos que sus predecesores. Este venía acompañado de su hermana Berenice. A la que había hecho su esposa. Estos al saber de la boca de Festo  el problema de Pablo y los judíos  quisieron saber más. Y ante esta pareja de gente tan malvada y perversa encontramos a Pablo presentando y defendiendo su fe. Lo que más les llamaba la atención a esta gente tan importante era la diferencia  de sus afirmaciones. En contraste de sus perseguidores, Pablo predicaba a un Cristo vivo. Y los judíos decían que no podía vivir uno que había sido muerto.
 Y mañana en el capítulo 26 encontramos como sigue este episodio en la vida del Apóstol Pablo. Del que podemos aprender que en todo momento se mantuvo firme con una fe inquebrantable a pesar de los muchos problemas que tuvo que pasar; se mantuvo firme  delante de los judíos, los romanos, Festo el gobernador,  Agripa y Berenice y a todo el que le demandaba razón  de lo que predicaba y por lo que  incluso estaba dispuesto a morir. V . 11 El nunca se amilanó.
Hermanos, nosotros, los que seguimos la misma fe que El tenía, debemos ser firmes  en lo que creemos y predicamos, hacer lo que decimos, complacer la curiosidad de la gente  en cualquier lugar. Todos necesitan escuchar. Hagamos nuestra parte y Dios hará la suya. Y demostremos ante el mundo las palabras del Apóstol. YO SE EN QUIEN HE CREÍDO. 2º Timoteo 1 : 12 y actuemos con firmeza en compartir, difundir y defender nuestra fe.
                                                                                Maria Isabel B.
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