Hebreos 9

En este capítulo el escritor de Hebreos nos sigue ablando de, ordenanzas, pactos,  sacrificios y de el tabernáculo y también como estaba distribuido y que no todo el mundo podía entrar en el, pues solo podían entrar los sacerdotes para cumplir los oficios del culto y en el Lugar Santísimo solo podía entrar el sumo sacerdote pero una vez al año y tenía que llevar sangre de los animales sacrificados para pedir perdón por sus pecados y por los de el pueblo, Pero que bueno que cuando Jesús murió, el velo se rompió de arriba para abajo, Matéo 27:51, y eso nos da acceso al trono de la gracia y ya no tiene que haber más sacrificios de animales, sino que Cristo mismo entro por nosotros, v24-25, no en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sacerdote en el  Lugar Santísimo. Sino una vez y para Siempre.
El sacrificio de Cristo es perfecto pues esa sangre derramada en la cruz sigue siendo eficaz, después de más de 2000 años podemos acercarnos confiadamente al trono de la gracia y si en nosotros hay un verdadero arrepentimiento de nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos.
Que privilegio que tenemos un SALVADOR TAN GRANDE  Bendiciones.
María.C.M.
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