Hebreos 1

Carta del apóstol Pablo a los hebreos, al pueblo elegido por Dios para manifestar al resto de los hombres su poder y su gloria. Un pueblo rebelde en muchos momentos;
del que Jesús clamó refiriéndose a Jerusalén, y con ella a todos los hebreos: ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!
S. Mateo 23:37. No escucharon  ni a los profetas enviados por Dios, ni a los enviados. Así que ahora, viendo el peligro de perdición, de condenación, el Señor no se conforma con ser un observador ajeno a los avatares de sus elegidos. Quizás es lo que merecían. Pero nuestro Dios es grande en misericordia, y su deseo para los suyos es de bendición y vida eterna ; no quiere que ninguno perezca , sino que todos procedan al arrepentimiento. Lo único que le quedaba a Padre era enviar a su Unigénito para llevarles la salvación Juan 3:16. Como el propietario de la finca envía a su heredero. Ya no se trata de uno de entre vosotros, sino de Jesucristo. ¿Y quién es Jesucristo? : el heredero de todo, la mano creadora, el resplandor de la gloria de Dios, quien sustenta el universo con el poder de su palabra ;  el que está sentado en el trono a la derecha del Padre, tras vencer al pecado y a la muerte, tras derramar su vida en rescate nuestro, de todos los hombres. Los hebreos daban mucha importancia a los ángeles, entre los cuales hay escalafones, por lo que Pablo les aclara que Jesucristo es SUPERIOR a cualquier ángel. Los ángeles rinden adoración y alabanzas a Jesucristo, el Hijo, el Creador, el Vencedor, el que era, es y vendrá con poder y gloria. Los ángeles son meros servidores de los rescatados por Cristo, enviados por El. Pero Jesucristo es Dios. Romanos 9:5.
El propósito de esta carta es que los hebreos entiendan quien es Jesús, no se trata de Un profeta más, ni de un ángel. Debemos colocar a Jesús en su lugar correcto. ” Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.”
Apocalipsis 1:8.
El propósito de esta carta va más allá: que los que desecharon la Palabra del Señor, acepten a Jesucristo como Señor y Salvador, pasando de nuevo a ser injertados en el olivo de Dios.
JESUCRISTO ES EL SEÑOR.
Moisés.
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