Efesios 5

Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprenderlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto. Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.  Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. (versículos 8 al 17).  Hemos sido rescatados por Cristo, por su sacrificio en la cruz, por la fe en Jesús, hemos sido trasladados de las tinieblas a su luz admirable. El Señor nos invita a permanecer en su luz, despiertos, buscando lo que nos lleva a más en el Señor.  Los versículos 6 y 7 nos advierte: que nadie nos engañe con palabras sutiles que no llevan sino a apartarnos de la luz, y de la voluntad de Dios. Muchos argumentos e ideas que desde muchos ámbitos se quieren imponer como buenas, como únicas para todos. El obedecer a Dios, el vivir en santidad está mal visto. Sutilmente estos argumentos pueden enraizar sin que nos demos cuenta. Por eso se nos llama a estar despiertos y  Pablo nos plantea una serie de normas de vida:
– No os embriaguez buscado placeres carnales, mejor sed llenos del Espíritu; sometimiento mutuo, amor, orden, autoridad. Un orden en lo social, en la iglesia, en la vida matrimonial, en lo familiar y en la vida personal, que contradice el pensamiento que quiere someter a todos.  Los  cristianos debemos entender que nuestra fidelidad a Cristo supone herencia de vida eterna, gozo y paz, luz y vida; también supone una oposición incomoda en muchos aspectos frente al pensamiento social imperante. Pero no debemos buscar la aprobación de los hombres, sino la aprobación de Dios. Agrademos a Dios. Tenemos que mirarnos en el espejo que es Cristo (versículos 1 y 2) imitando su entrega de amor, y desechando lo que se nos susurra desde las tinieblas y que nos lleva a dilapidar lo que tenemos en Cristo. Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos.
 Efesios 5:5‭-‬7.
                                                                                  Moisés.
Compartir esto:

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

CERRAR