2 Corintios 4

En éste capitulo, el apóstol Pablo nos exhorta a seguir predicando el evangelio, sin desmayar, pero sí con limpieza de corazón, honestamente,  mostrando con nuestros hechos que vivimos lo que predicamos.
Es que no nos representamos a nosotros mismos, sino que al ser hijos de Dios ¡le representamos a Él! Somos sus embajadores!
Y debemos seguir predicando a Jesucristo, aunque a veces nos parezca difícil o sufrido.
Aunque nuestros cuerpos físicos sean débiles, sufran y se desgasten, debemos seguir predicando, para que a otros también les resplandezca la luz de Jesucristo y sean salvos.
Sigamos predicando lo que creemos, si realmente hemos creído, mirando por la fe la recompensa eterna que nos espera! Esa es la esperanza y alegría de todo aquel que cree en el sacrificio de nuestro Señor Jesús!
Por tanto, no desmayemos hermanos, ésta vida es corta,  tomemos fuerzas y continuemos predicando el precioso evangelio de salvación, que ya dará fruto a su tiempo!
Bendiciones
                                                                                                           Flor
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