2 Corintios 3

Pablo, empieza explicando que ni él, ni sus acompañantes necesitan de cartas de recomendación o referencias escritas por ellos mismos o de otros hermanos que hablen bien de ellos para ser aceptados, porque la mayor carta de presentación son sus resultados y su manera de vivir.
Pablo era consciente del buen testimonio que mostraba en su vida.
Podemos decir que nuestros hechos hablan más fuerte que nuestras palabras.
Como dijo el Señor Jesús “por su fruto los conoceréis”. Cabe mencionar que cada uno de nosotros somos testimonios vivientes de lo  que CRISTO ha hecho en nuestras vidas. Somos cartas abiertas al mundo.
Además, todo lo que sabemos, o las habilidades que tenemos, son sólo por la gracia, amor y poder de Dios!
Nada nos pertenece. Jesús todo lo consiguió  con su muerte  y  Resurrección.
El trabajo que hacemos en las vidas de otros, reflejará y  hablará de nosotros para bien o para mal… Por tanto hagamos y demos lo mejor de nosotros, sabiendo que la gracia trae libertad y vida por medio del Espíritu Santo. ¡Gloria a Dios por  tan grande regalo!
Bendiciones.
                                                                                                  Luis Navarro
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