2 Corintios 10

A partir de este capítulo Pablo se defiende de detractores de dentro de la iglesia, los que más duelen. Y lo afronta con mansedumbre y a la vez osadía. Parece contradictorio pero no lo es.
Mansedumbre y ternura de Cristo (v.1), no abusando de autoridad porque ama a los hermanos y no busca su destrucción sino ser de edificación en la reprimenda (v.11).
Con osadía (v.1) para confrontar a los detractores y demostrarles que la mansedumbre no es signo de debilidad sino de amor, y que no se esconde en los escritos y está dispuesto a dar la cara y no sólo a advertirles por carta (v.10-11).
Esa doble actitud de mansedumbre y osadía es sin duda reflejó de un hombre carne y hueso pero que no actúa carnalmente (v.3-5), que derriba argumentos contrarios “llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo; es decir pensando como actuaría Jesús ante esta circunstancia en vez de dejarnos llevar por nuestra naturaleza humana y pecadora.
Porque como humanos buscamos imponernos a los demás y vanagloriarnos por ello, pero en obediencia a Cristo nos gloriamos en el Señor en quien somos aceptos ante Dios, quien alaba a sus siervos fieles (v.17-18).
Que la defensa ejemplar de Pablo nos sirva de ejemplo para actuar con mansedumbre y osadía, buscando obedecer como Cristo para glorificar a nuestro Señor.
 Que al defendernos glorifiquen al Señor y seamos alabados por Él.
                                                                                          DaniCM
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