1 Timoteo 4

Vv. 1-5.En  el Antiguo y Nuevo  Testamento, el Espíritu Santo habló de una apostasía general de la fe en Cristo y de la pura adoración de Dios.
Esto debería ocurrir durante la dispensación cristiana, porque es llamada los postreros tiempos. Los falsos maestros prohíben  lo que Dios ha permitido, y mandan como deber lo que Él dejó como indiferente. Encontramos ocasión para el ejercicio de la vigilancia y la negación de sí al atender los requisitos de la ley de Dios, sin ser cargados con deberes imaginarios que rechazan lo que Él ha permitido. Pero nada justifica el uso inmoderado o impropio de las cosas, y nada será bueno para nosotros a menos que pidamos orando la bendición del Señor para esas cosas.
“Pues vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina”  Esto es realmente cierto en nuestro tiempo,  vemos un rechazo cada vez mayor a las cosas de Dios y leyes morales, a  las que la gente  no toman  en  cuenta  y viven una vida sin control, por no hablar del desenfreno de este mundo. Vemos como la gente se acerca a las iglesias y les cuesta dar el paso de  entregarse a Cristo. Cuando profundizan un poco en las  enseñanzas de la Palabra de Dios, dan la vuelta y no vuelven más. Alguien ha dicho que hay iglesias en las que el púlpito de nuestra época es como una caja de resonancia que le dice a la gente lo que ésta quiere oír. Y mucha gente sigue  a Dios a su manera. La manera que a cada uno le parece mejor, en vez de  ser obediente a lo que Dios espera de nosotros.
Versículo 6. Esto manda y enseña.
Vv. 6-10.Poco aprovechan los actos externos de abnegación. ¿De qué nos servirá mortificar el cuerpo si no mortificamos el pecado? El provecho de la piedad radica en gran parte en las promesas; y las promesas se relacionan parcialmente con la vida presente, pero especialmente, con la vida venidera: aunque perdamos por Cristo, siempre ganaremos con Él. Si Cristo es el Salvador de todos los hombres, entonces será, mucho más la  recompensa de quienes le buscan y sirven; Él proveerá bien para quienes  ha  hecho nuevas criaturas.
Vv. 12-16.No debe despreciarse la juventud de los hombres si ellos son ejemplos de  una vida en la que se refleje el amor a Cristo y a su obra. Los que enseñan  su doctrina deben enseñar con su vida,  deben ser ejemplo de amor a Dios y a todos  independientemente  de la edad que tenga, dando ejemplo de mentalidad espiritual.
 Los ministros deben ocuparse de esas cosas como obra y tarea principal de ellos. Esta es la forma de ganar conocimiento y gracia, y de ganar también a otros. La doctrina de un ministro de Cristo debe ser conforme a las Escrituras, clara, y práctica; bien expresada, explicada, defendida y aplicada, para que todo creyente pueda  ser capacitado, su provecho sea evidente a todos,  procure experimentar el poder del evangelio en su alma y dar su fruto en su vida.
Versículo 16 .TEN CUIDADO DE TI MISMO (¡Qué importantes estas palabras!) y de la doctrina persiste en ello pues haciendo esto te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.
                                                                                 María Isabel Bravo
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